Las Reglas Heráldicas
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Como en todo, existen unas Reglas Heráldicas, que son inmutables, sobre la
ciencia del Blasón. No se trata de imposiciones a cada caso particular sino que
son inherentes a toda la Heráldica en general. Las Armerías no pueden crearse al
capricho de cada uno, sino
que siempre obedecen a ciertas normas que afectan a todas ellas.
Muy cierto, y lo veremos más adelante que, en ocasiones, estas reglas han sido y
son, quebrantadas con el único resultado de producir el confusionismo en todos
aquellos que no se encuentran impuestos en las citadas Reglas.
Estas normas son:
Ley Primera: En el arte heráldico, la primera Ley se basa en que jamás debe
ponerse en los escudos metal sobre metal, ni color sobre color.
No es tolerado que, por ejemplo, sobre campo de oro del escudo, se ponga una
figura, la que sea, también de oro. Ni tampoco si este campo es de gules, y
seguimos con ejemplos, se coloque en él una figura asimismo de gules. Las armas
que contravienen estas
Reglas son consideradas falsas.
Esta Regla la explican los tratadistas al indicar que tienen por precedente los
torneos en las que los caballeros participantes utilizaban ligeras vestiduras de
color sobre las armaduras de metal. No parecía propio que un caballero usase una
coraza plateada o dorada
colocando encima de ella unas vestiduras de ese mismo color.
Don Alejandro de Armengol mantiene un parecer distinto en su obra "Heráldica".
Dice así "A nuestro parecer, el verdadero origen de esta norma está en el
sentido profundamente artístico de los primitivos Heraldos y Reyes de Armas,
tradicionalmente observado
por sus sucesores, para lograr, por el contraste de metales y colores, un efecto
de conjunto plenamente armónico. La brillantez de color, el realce de las
figuras, sólo se debe a esta norma, tan sencilla, de que el "campo", el fondo,
presenta la riqueza de la
plata o el oro, si las piezas son de los bellos colores del Blasón, o
viceversa."
Tiene toda la razón: para comprobar, hasta que punto está en lo cierto este
conocido tratadista, basta (y él también lo señala acertadamente) el tono
apagado, mortecino, sin brillantez de alguna
de las armerías en las que, ocasionalmente, se quebranta esta Ley.
He aquí una excepción que rompe la Regla: Las Armerías de "enquerre" (se llaman
así aquellas que contradicen la regla heráldica de no colocar jamás color sobre
color o metal sobre metal) cuya apariencia es mortecina, jamás pueden tener la
luminosidad de las que guardan escrupulosamente esta primera Regla heráldica.
Conste que existieron casos de fragante alteración de la norma: Por ejemplo, las
armas del conocido cruzado, conquistador de Jerusalén, Godofredo de Bouillón
pertenecen a la clase de "enquerre" ya que llevaban plata y una cruz
potenzada de oro, cantonada de cuatro crucetas de lo mismo.
En la Heráldica Municipal se encuentran también algunos casos que contradicen la
Primera Ley heráldica: Hay ciudades francesas que presentan al jefe del mismo
color que el campo del escudo, parece ser que tal anomalía se hizo por concesión
de los Reyes, pero para salvarla hubo que llamar "cosido" a este jefe.
Tenemos después un aspecto que produce cierta confusión: Se trata del color
púrpura (violado) considerado por lo general como color, pero es que también
puede tomarse como metal y siendo así viene a resultar que no existe infracción
de la regla el que se
Diseño
y realización: Jose Navarrete Galán
- Maracaibo, Venezuela
Copyright
© 1997, [JONAGA]. Reservados todos los derechos.
Revisado:
viernes, 02 enero 2004.